Mendiel

muerte

Fagofobia

Escrito por Mendiel 11-06-2015 en muerte. Comentarios (0)

Yo si me ahogo en un vaso de agua. La sensación de que mi corazón se acelera al ver el envase de vidrio con el líquido transparente me ahoga. Mi cerebro se precipita en pensamientos de sofoco, mi cuerpo hiperventila y el miedo me consume al sólo pensar que la sociedad dice que debo estar loco para temerle a un vaso de agua.

Cada día me levanto pensando que debo comer y ¡maldita sea! ¡tomar algún líquido!, desde ese momento los músculos de mi cuerpo se tensan y mi mente solo piensa en eso. Mi cerebro crea imágenes de mí mismo ahogándome, desvaneciéndome, solo, sin poder pedir ayuda. El líquido invade mi garganta, mi esófago y mi tráquea llegando a mis pulmones sin dejarme respirar hasta que me desvanezco y muero sin remedio.

Esto se repite tres veces al día, en las tres comidas y cada vez que tengo sed. El martirio de tomar gota a gota el líquido que uno muere por tomar a jarras con la garganta seca y salivante, me desespera y deprime. Ni que decir de las reuniones sociales, ver a todos disfrutar de los brindis y licores de los cuales uno se priva. Prefiero quedarme encerrado en mi casa intentando tomar sorbo a sorbo el agua que es esencial para la vida.

Un día moriré, un día que mi sed sea más fuerte que mi miedo y que llene de líquido mis pulmones que explotaran y quedaré tendido sobre mi propio, irónico, líquido vital.


Hasta la Muerte

Escrito por Mendiel 29-01-2015 en terror. Comentarios (0)

En aquel viejo convento yace muerta, yace fría

Una joven religiosa de albos tules ya vestida

No se mueve, no respira, ya no ronda por la vida.


La belleza de la niña,  aun luce inalterada

Aunque pálida e incólume, su piel sin mancha quedaba

Los cirios alrededor, brillan en un baile santo

Formando sombras eternas al ataúd rodeando.


De repente de algún lado, un joven monje salió

Se acerco a la religiosa, sus blancas manos besó

Toda la tristeza y pena, en su rostro se mostraban

Como gime, como llora, al ver a la desdichada.


Se arrodilla al lado del cuerpo de la virgen fallecida

Tiemblan sus manos y labios al mirarla  allí tendida

Y pronuncia balbuceando con la mirada perdida:

"¿Por qué Dios, por que llevarla, por qué no acabas mi vida?"


Y como un blanco fantasma, como un orate sin mente

Besa a la muerta en los labios, en el rostro y en la frente

Abraza a la yerta dama, rodeándola con dulzura:

"No te mueras, no me dejes, no me des la desventura"


"Abre los ojos mi vida, lléname de tiernos besos

No dejemos que tus padres nos separen como antes

Que porque no nos amemos te llevaron al convento

Sin pensar que aquel encierro para ti seria un tormento"


"Llévame por favor Dios, te ofrezco mi alma inmortal

Pero deja que ella viva, que ella goce de la vida

Que sea feliz con alguien que la ame como yo"

Y con un beso en la boca, su ofrecimiento selló.


Al día siguiente el sol, brilló sobre el campanario

El cuerpo del joven monje yacía desfallecido

Al costado de su amada, lo encontraron ya tendido.


Murió de tristeza y llanto, de pena y desolación

Se fue con su bienamada, juntos con adoración

Muertos en el mismo lecho, siempre unidos dormirán

El monje y la joven dama para siempre yacerán.