Mendiel

Compartiendo escritos sin osar llamarme escritora.

Noticias y comentarios personales

La Chica del Calendario

Escrito por Mendiel 27-05-2015 en cafe. Comentarios (0)


Un día más que amanece frío, el café de la mañana del pequeño restaurante me despierta de mi modorra. Miro como el vapor caliente que sale de la taza se va elevando hasta unirse al vaho de mi aliento. Sigo la estela de aquel vapor húmedo hasta rebotar contra la pared, contra su foto. La chica del calendario me miraba fijamente, femenina y coqueta,

sus ojos me envolvían en un mundo inexistente, donde ella se fijaba en mi. Su espalda desnuda me indicaba el camino al cielo y sus labios rojos la entrada a el. Le devuelvo la mirada, como lo hago diariamente y termino mi café mientras la admiro.

Hora de ir a la oficina, dejo el pago sobre la mesa dispuesto a irme y salgo por la puerta giratoria. 

- ¡Pero que torpe! Disculpe señorita, no la vi, iba distraído, no se agache, yo recojo sus cosas.

- Muchas gracias caballero, no se preocupe, ya no hay muchos hombres que se detengan a disculparse.

Me levanté entregándole sus cosas, la chica del calendario me miró una vez más, pero esta vez, me sonrió.

Cerdo

Escrito por Mendiel 20-05-2015 en cerdo. Comentarios (1)

El cuerpo del cerdo cuelga del gancho, abierto y degollado, la sangre se pierde por la alcantarilla sucia de tripas y pegote de entrañas.

El hijo idiota del carnicero bufaba salivando viendo la sangre y el balanceo del animal muerto.

- ¡Fuera de aquí bestia anormal¡Sólo sirves para babear, si al menos me ayudaras en el matadero, pero sólo sabes imitar como un simio! - gritó el padre del infeliz mientras lo jaloneaba lanzándolo afuera y cerrando el lugar, se fue.

El idiota, sintiéndose instintivamente desafiado cruzó el patio hacia su casa. 

Arrastró a su pequeña hermana cruzando el patio nuevamente.

Duerme mi niño

Escrito por Mendiel 18-05-2015 en colgar. Comentarios (2)

Mi niño hermoso, duerme mi bien,

debo cubrirte, taparte bien

Estás muy quieto mi dulce amor

¿No sientes nada mi adoración?

No abres lo ojos y no te mueves

Ven a besarme, por compasión.


Entra tu padre a la habitación

Llora gritando, se abraza a ti

Te aprieta fuerte, contra su pecho

Su rostro, en llanto, está deshecho.

Abres los ojos, al fin mi niño

Lloras jadeando pegado a él.


Quiero acercarme a consolarlos

Mi hijo me mira, horrorizado

Aun la cuerda, me cuelga al cuello

Aun mi lengua, cuelga babeando

Aun de la viga, estoy colgando.

El Libro

Escrito por Mendiel 07-05-2015 en diablo. Comentarios (1)

Ascendí a la tierra fría al escuchar aquel llamado suplicante. En su voz se sentía la agonía de la desesperanza, la angustia de la última salvación, la plegaria final antes de la total oscuridad.

Las paredes de piedra del templo lo sumían más en las tinieblas. A lo lejos las voces del canto de los monjes rebotaban en los estrechos pasillos que conducían a la celda más oscura,  lejana y olvidada del monasterio. Sólo reservada para aquel culpable del crimen más execrable y asqueroso que existiera. Ese era mi destino, aquel desdichado era ya un muerto en vida ¿que más podía ofrecerme que su propia alma a cambio de su insignificante vida? El averno estaba lleno de basura humana como él.

Tomé la antorcha que colgaba fuera de la puerta de su prisión y me presente frente al condenado monje.

- "Rey de las tinieblas"- bramó echándose a mis pies con la mirada en el piso- " Salvadme de mi infausto destino, arrancadme de mi lóbrego castigo, emparedadme quieren esos impíos sino cumplo con lo que les prometí para salvar mi vida. A cambio le daré mi alma ya que otro bien no poseo, seré su fiel esclavo al llegar a su reino cuando me toque la hora aciaga"- lloriqueo el desdichado.

Me dijo lo que deseaba el infeliz, fue fácil complacerlo. Todo el conocimiento del mundo estaba en ese libro, ninguna falla podía ser encontrada, el manuscrito era de un arte insuperable y las letras brillaban por la tinta usada en ellas. Como última condición a la creación de aquella obra, estampé mi magna figura en una de las páginas de ésta para recordarles quien era el autor y se la entregué.

Desaparecí de su vista pero no del lugar. Me quedé mirando el desenlace de la historia del monje negro. Llegaron los otros monjes quedándose estupefactos ante la obra maestra frente a sus ojos, sentí orgullo de autor y seguí observando. Afuera se escuchaban gritos de alguna bruja siendo quemada, el olor a carne chamuscada llegaba a mi, llenándome los sentidos. 

Los monjes llevaron el gran libro al abad del monasterio, el monje negro respiró aliviado al ver su vida salvada pero ¡ay del que en el destino traicionero confía! Lo agarraron entre varios, empujándolo al hueco de una de las viejas paredes del claustro, lo amarrararon y no se conmovieron de sus súplicas mientras levantaban una pared que lo cubría.¡ Ah malditos monjes! Sentí tanta satisfacción al sentir que tendría aun muchas almas para llenar el infierno.

Inerte

Escrito por Mendiel 04-05-2015 en cuerpo. Comentarios (0)

Recorrido de tu sangre

Que formó tu cuerpo inerte

Ríos de vital bermejo

Que delineó tu figura,

Corren las gotas sinuosas

Por cada curva que veo

Y mi cuerpo se provoca

No restrinjo mi deseo.

Me acerco a tu cuerpo muerto

Beso tus formas sin vida

Mis manos arden corriendo

Mojándose en sangre viva.

Olvido un momento antes

Yo mismo arranqué tu vida

Para que seas mi reina

En el reino de la muerte

Al cual estaré llegando

A manos del mismo estoque

Que cegó tu luz vital,

Ahí nos reuniremos

En el cielo o el infierno

Se unirán nuestras entrañas

Creando un ser inmortal.